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Algunos grupos ultraconservadores luchan para que se utilice el término “heterofobia” como el odio hacia las personas heterosexuales, asegurando que existe una discriminación hacia los heteros comparables a la que sufre la comunidad gay.

Primero que nada, debemos aclarar qué significa el vocablo. Al no estar registrado por la RAE, para llegar a su significado debemos separar sus dos términos: hetero significa “otro”, “desigual”, “diferente”, y fobia: “aversión o temor exagerada a alguien o a algo”. Es decir que el verdadero significado de esta palabra es la aversión o el temor al diferente, al otro

En 1993 el filósofo español Fernando Savater decía que la heterofobia es el sentimiento de temor y odio ante los otros, los distintos, los extraños, los forasteros, los que irrumpen desde el exterior en nuestro círculo de identificación.  Ese miedo contra los que no pertenecen a nuestro grupo hunde sus raíces en mecanismos atávicos de socialización, cuando la pertenencia al grupo implicaba ante todo hostilidad frente a quienes no eran de la tribu o no eran como los de la tribu debían ser. Y continuaba Savater explicando lo que en su día fue un impulso útil para las formas primitivas de sociedad humana, hoy se ha convertido en algo que responde al primitivismo colectivo dentro de la sociedad moderna: es decir, en una enfermedad moral.

Ahora que nos queda claro de qué estamos hablando, podemos preguntarnos: ¿Existe algún colectivo heterosexual que pueda sentirse odiado o temido por el propio hecho de ser heterosexual? ¿Pueden afirmar que han perdido algún tipo de derecho por serlo? 

Claro que pueden existir excepciones, pero sería difícil encontrar una discriminación sistemática contra los heterosexuales que se iguale a la que ha sufrido y sufre la colectividad LGBTIQ.

Las estadísticas nos muestran que la homosexualidad está prohibida o considerada ilegal en 72 países, en muchos de los cuales se castiga con la pena de muerte, y en unos 150 todavía se le niega todo tipo de derecho a las uniones de personas del mismo sexo. Mientras que ningún estado ha sancionado algún tipo de ley que recorte derechos a los heterosexuales ni que los castigue por su orientación sexual.  

Y existen otras estadísticas mucho más trágicas que muestran que sí existe la homofobia. Según la Encuesta sobre Discriminación por motivos de Orientación Sexual e Identidad de Genero, el 76,6% de los miembros de la comunidad LGBT, evitan demostraciones de afecto a su pareja en público y un porcentaje similar decide mantener oculta su orientación sexual, 48% de hombres y mujeres trans han  padecido situaciones de discriminación durante la atención médica,  el 83% de los encuestados señalaron que enfrentan contextos hostiles que se manifiestan a través de chistes ofensivos o creencias populares que los ridiculizan, 53,8% han sufrido expresiones de odio, agresiones físicas y acoso, al 50% alguna vez les impidieron usar baños públicos acordes con su identidad de género y 28,3% afirmó que no han podido entrar al cine o algún bar por su condición.

No existen estadísticas que muestren que una persona heterosexual haya sufrido bullying en la escuela por expresar su orientación sexual, o que haya sido golpeada en la calle por demostrar afecto a su pareja (aunque existen países en los que está mal visto cualquier tipo de demostración afectuosa en público) o que haya sido discriminada en la atención médica debido a su condición de heterosexual. Es decir, no hay discriminación, ni a nivel individual ni a nivel estatal en contra de los heterosexuales. 

Entonces, ¿en qué se manifiesta la heterofobia que reclaman los grupos conservadores? A diferencia de quienes denunciamos la existencia de la homofobia, basándonos en los hechos de violencia y discriminación contra las personas homosexuales, en las páginas de quienes afirman que existe algo como la heterofobia solo pueden apuntar contra los discursos que emanan de las personas homosexuales, asegurando que nuestro colectivo busca normalizar la homosexualidad y pervertir a los niños y las niñas. Sin juzgar la falacia de dichos argumentos, vemos que cuando mucho lo que pueden denunciar es un discurso que podría quitarle la exclusividad de ciertos derechos, pero que en ningún momento manifiesta odio contra otro colectivo

Tal vez podrían esgrimir el argumento de que existen leyes que recortan su libertad de expresión al no permitirse discursos que inciten el odio y la violencia contra la comunidad LGBTIQ. Pero dichas leyes abarcan a todos los discursos que promueven la discriminación contra cualquier tipo de minorías, es decir que no puede tildarse de heterofobia el uso de esas leyes, porque no están atacando ni recortando libertades a heterosexuales por su condición, sino que atacan a cualquier tipo de expresión que busque promover odio de una persona o un grupo contra otro

Por todos estos argumentos, suena a que quienes quieren imponer este término, buscan poner un velo que oculte la homofobia que subyace en su mensaje, ya que en los mismos foros donde se impulsa la palabra también se reclama en contra del avance de los derechos de la comunidad LGBT y se oponen a la igualdad de derechos y oportunidades por los cuales luchamos desde nuestra comunidad.

Además debemos tener en cuenta quiénes son los que buscan crear la idea de la heterofobia. Los mayores impulsores de este tema en México no solo quieren crear la idea que los heterosexuales son discriminados por su condición de heterosexual, sino que también están a favor de cosas tan decadentes como las terapias de reorientación sexual, y en absolutamente todas sus publicaciones apuntan en contra de los derechos de la comunidad LGBT. Son grupos que a través de lobby y presión buscan conservar una sociedad gobernada por la hetero norma, lo que deja ver el miedo que tienen de perder sus privilegios y la ignorancia que tienen sobre el otro, sobre el distinto, es decir ellos son los que manifiestan la verdadera heterofobia. 

Por esto me pregunto si nosotros como colectivo tenemos que amplificar este tipo de discusiones para defender nuestra postura, o si es mejor ignorarlos. Para que se entienda mi punto les doy un ejemplo, los medios de comunicación no hablan de los casos de suicidios porque está demostrado que eso genera imitación. ¿Qué pasaría si decidiéramos no hablar de estos grupos cuyo objetivo es fomentar el odio, qué pasaría si no le diéramos presencia en nuestros discursos?  

Para terminar me gustaría citar un párrafo del ensayo de Savater. “La sociedad democrática liberal representa un ejercicio político a contrapelo de lo que ha sido la constante milenaria en tribus, naciones y estados a lo largo de los siglos: un sistema que establece la comunidad en el desarraigo de los derechos que provenían de dioses, linaje o pertenencia territorial y en su refundación como convención igualitaria respetuosa de la autonomía individual. Solo este invento anti heterofobia, aún muy lejos de su realización plena, puede presentarse como índice de progreso en la cruel historia de las colectividades humanas”.

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